Donde descansa y
envejece el buen vino
Los cascos y bodegas son el hogar de Gabriela, Pipiola, Maripaz, C11 y el resto de vinos Barrero. Sus columnas sostienen el peso del tiempo, y entre sus pasillos se pasea indeleble la tradición.
San Pedro
Situada en la Calle Banda Playa y datada del S. XVIII, la bodega San Pedro es el origen de nuestras soleras más antiguas. De estilo arquitectónico mudéjar su construcción es similar a las iglesias del S XIV, con características idóneas para la crianza biológica, como las ventanas altas y pequeñas que facilitan la ventilación necesaria.
Entrar en San Pedro es abrir las puertas del cielo, adentrarse en un espacio donde el tiempo se ha detenido y los toneles y botas de Manzanillas, Amontillados, Olorosos y Palos Cortados de larguísimas crianzas ven pasar los años y las décadas en la paz y penumbra características de las bodegas sanluqueñas.
Al fondo de San Pedro nos encontramos con el casco bodeguero de Santa Inés, en la pared de levante e ideal para la crianza oxidativa de vinos VORS, acrónimo de Vinum Optimum Rare Signatum en latín y Very Old Rare Sherry en inglés.
San Miguel
La bodega San Miguel sorprende por dentro y por fuera. Su preciosa fachada neomudéjar es uno de los grandes atractivos de la Calle Banda Playa de la ciudad de la Manzanilla. Tras sus puertas nos encontramos con una construcción del S. XIX donde las columnas de fundición, el pino de Flandes y la teja francesa cobran protagonismo.
Las vigas maestras de San Miguel hacen descansar las cubiertas sobre las columnas que cumplen con la función de servir de bajante del agua de lluvia, una solución arquitectónica que permite el aprovechamiento de este recurso y favorece la humedad relativa en toda la bodega.
En San Miguel, además de contar con un despacho de vinos tradicional con venta directa al público, descansan las soleras de Manzanilla Gabriela y de Manzanilla Pasada Gabriela Oro, en condiciones excepcionales de temperatura y humedad para el desarrollo de la crianza biológica.
Trasbolsa 84 y
Trasbolsa 75-77
La Calle Banda Playa se extiende hacia el interior del río Guadalquivir, y es ahí donde nos encontramos con la conocida Calle Trasbolsa, que también da nombre a nuestro vino blanco Trasbolsa 84. Estas bodegas datan del S. XIX y fueron durante más de cien años el origen y lugar de crianza de las soleras de la desaparecida firma bodeguera Pedro Romero.
Tras un proceso de restauración integral de los diferentes cascos bodegueros vuelven a envejecer vinos de calidad de Bodegas Barrero y, como no podía ser de otra forma, bajo blancos mantos de velo de flor.
En Trasbolsa 84 disponemos de un Despacho-Taberna en el que disfrutar de nuestros vinos en un ambiente bodeguero clásico.
Las Cañas
A diferencia de las anteriormente citadas, la bodega de Las Cañas se sitúa en el histórico pago de Balbaína Alta. Cumple funciones de almacenamiento y crianza junto al propio lagar de la bodega en antigua Casa de Viña, dedicada a vinos de crianza oxidativa.
